El primer día...
Es el primer día que realmente me siento en la ciudad, es dificil explicarlo pues en la ciudad te sientes realmente solo, a pesar de que miles de personas, coches, puestos de períodicos y gente pasan a tu al rededor; aunque realmente ninguno de ellos ocupados por sus preocupaciones te toman atención.
Me acuerdo mucho de una entrevista en la que me perdí y por primera vez me tuve que valer por mis propios medios, no sabía ni como iba a llegar ahí o a que piso iba a llegar, si la gente que me iba a entrevistar era mamona, loca o simplemente me darían una sonrisa hipócrita, lo más probable era que pasaran junto a mí y no dieran un peso por mí al verme en la calle.
Sin embargo todo hasta el momento ha salido bien a pesar de todo, he encontrado una distracción aunque ninguna que me haga olvidar lo que hay en este pútrido corazón, una desdicha, como a todos, el amor, la compañía, el realmente estar con alguien aunque no esté junto a tí.
Hoy es el primer día que estoy solo en la ciudad, porque el soporte de mi vida no está y tengo que aprender a estar aquí aunque no tenga ganas, aunque los nervios me provoquen un vómito, tengo que salir adelante, aunque realmente no tengo ni la menor idea de como lo voy a hacer, pero lo tengo que hacer.
Yo mismo digo, mejores tiempos vendrán, pero el problema es cuando van a llegar y siendo tan desesperado como soy no quiero esperar un día más a que lleguen. Moraleja de mi cuento, estoy solo y no sé estarlo.
Tengo que aprender y si tu estás leyendo esto, tengo que aprender a vivir sin tí aunque no sé si podré, pide a Dios que pueda así como yo pido a Dios que tu lo hagas y que te bendiga donde estés, mejores tiempos vendrán, para tí y para mí, tendremos que aprender....




1 Comments:
Ánimo muchacho.
No me quiero imaginar la tristeza que llevas dentro pero supongo que son cosas que pasan y sí, estar solo después de tanto tiempo compartiendo todo con alguien debe ser muy duro. Como lo mencionas, en esta ciudad somos un número más, en la calle a nadie le importa lo que hagamos. Sólo unas cuantas personas especiales nos conocen realmente y se preocupan por nosotros. El perder a una de ellas, en cualquiera de sus formas, es una descarga durísima a nuestra batería.
Sólo hay que recordar que aún nos quedan otros seres queridos que no nos dejarán caer. A mí me caga la frase de que "las cosas pasan por algo", así que no la diré. En su lugar te digo que, ya pasadas las cosas, tenemos dos opciones: derrumbarnos o reconstruirnos.
No trates de olvidar, eso es malo, aparte de difícil. Recuerda las cosas chidas y sonríe con la certeza de que algún día, con ella o con alguien más, te volverás a sentir igual. Mientras tanto tienes que seguir en pie. Por esa futura persona, por los que te quedan y, sobre todo, por ti.
Cualquier cosa que se te ofrezca, aquí estoy. No dudes en comunicarte.
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